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¡A mantenernos activas!

Los riesgos de llevar una vida sedentaria para la salud.


 

La falta de actividad física o sedentarismo no sólo aumenta las posibilidades de contraer sobrepeso, lo cual de por sí es grave, sino que trae muchos otros efectos negativos para la salud. Por eso, nunca es tarde para comenzar a ponerse en movimiento. Podemos empezar de a poco, con alguna actividad que nos guste, como bailar, salir a caminar o practicar algún deporte. De esa manera, estaremos evitando todos los riesgos asociados al sedentarismo, entre ellos:

Riesgo de enfermedades cardíacas: el ejercicio ayuda a que la sangre fluya correctamente por los vasos sanguíneos. Cuando no hacemos ejercicio, por lo tanto, hay una disminución en el ritmo del flujo sanguíneo por el cuerpo. Esto es peligroso porque puede dar lugar a bloqueos en los vasos sanguíneos, arteriosclerosis e incluso paros cardíacos.

Riesgo de perder fuerza en los músculos: con la falta de actividad física, nuestra musculatura pierde forma y fuerza. Además de dar lugar a problemas estéticos, como la flacidez, puede causar también problemas en la postura, caderas y columna vertebral.

Riesgo de sufrir Osteoporosis: así como sucede con los músculos, los huesos también pierden fuerza cuando no nos ejercitamos. En consecuencia, se agrava el riesgo de sufrir de Osteoporosis y artritis. Los huesos se tornan frágiles y débiles, y nos volvemos mucho más propensas a sufrir fracturas y dolores corporales.

Riesgo de padecer diabetes: los niveles de glucosa en la sangre se mantienen bajo control cuando hacemos ejercicio. Si no hacemos, estos pueden aumentar, generando riesgo de diabetes.

Estos son solo algunos de los riesgos que implica la falta de ejercicio. Por eso es fundamental que llevemos una vida activa, sin importar la edad que tengamos. Como siempre, es importante recordar visitar a nuestro médico de confianza antes de comenzar cualquier actividad física. Él podrá indicarnos cuál se adapta mejor a nuestras necesidades.