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¿Cómo se forman nuestros huesos?

Conocé qué partes del organismo intervienen en su formación.


 

El hueso es un tejido vivo que se repara constantemente a través de un proceso conocido como remodelación ósea. Para llevarlo a cabo, cuenta con la ayuda de dos células específicas:

Los osteoclastos: se trata de células multinucleadas (con más de un núcleo), encargadas de descomponer el hueso viejo. Estas células contienen una gran cantidad de citoplasma que absorbe el tejido óseo de edad.

Los osteoblastos: Estas células son las encargadas de absorber proteínas y minerales desde el torrente sanguíneo con el fin de construir capas en la parte superior del hueso.

Cuando somos pequeños, nuestros huesos crecen a un ritmo extremadamente rápido. La reparación ósea se produce a un ritmo más rápido que la pérdida de hueso. Pero este balance se altera significativamente a medida que envejecemos.

Los huesos dejan de crecer en longitud entre las edades de 16 y 18 años, y en densidad para cuando alcanzamos los 30 años.

Cuando llegamos a los 35 años, los huesos pierden gradualmente su densidad. Esto es porque la descomposición de los huesos se produce más rápido que su reparación. Esto es una parte natural del envejecimiento, pero si no se toman medidas preventivas, puede ocasionar enfermedades como la osteoporosis.

Los factores que determinan la salud de los huesos incluyen: el sexo (las mujeres son más propensas a sufrir osteoporosis), la eliminación de los ovarios (histerectomía), lesiones óseas previas, la inmovilidad prolongada, el estilo de vida sedentario y la falta de actividad física, el bajo peso, una dieta pobre (con bajos niveles de calcio y vitamina D3) y algunos medicamentos (corticosteroides, fármacos para tratar el cáncer de mama).