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¿Por qué es imprescindible que las personas mayores hagan ejercicio?

Nunca es demasiado tarde para empezar.


 

El ejercicio es una parte importante de la vida a cualquier edad; pero a medida que envejecemos, se vuelve cada vez más importante realizar actividades físicas que nos permitan  ganar fuerza, equilibrio y flexibilidad. Son muchos los estudios que demuestran que el ejercicio es clave en la reducción de enfermedades y en la mejora de la salud física, mental y emocional.

Y si bien lo ideal es que practicar ejercicio desde pequeños, nunca es tarde para comenzar. Las investigaciones demuestran que el ejercicio regular, aunque se inicie en épocas tardías de la vida, ofrece profundos beneficios para la salud. El entrenamiento mejora de forma significativa la resistencia muscular y las capacidades físicas, reduciendo el riesgo cardíaco y las posibilidades de padecer diabetes.

Además, mediante el ejercicio podemos reducir la pérdida de masa muscular relacionada con la edad, que afecta a aproximadamente un 10 % de los mayores de 60 años. A través de la actividad física que desarrolle la estabilidad, el equilibrio y la flexibilidad podemos prevenir caídas, responsables de la mayor parte de las fracturas y lesiones cerebrales de origen traumáticos entre los mayores.

Por eso, aunque parezca que el ejercicio en la edad avanzada es algo opcional, debería vivirse como una necesidad, ya que puede ayudarnos a mejorar significativamente nuestro estilo de vida. Al envejecer, la masa ósea disminuye y los sentidos que guían el equilibrio, como la visión, el tacto o la propiocepción, pueden empezar a deteriorarse, lo que nos vuelve mucho más inseguros.

Muchas personas mayores dejan de entrenarse por miedo a las lesiones pero es importante tener en cuenta que el ejercicio adecuado contribuirá a reducir los riesgos de lesión, a mejorar la salud de nuestros huesos y a disminuir los dolores causados por enfermedades como la artrosis o la Osteoporosis.

Es importante recordar que antes de ejercitarnos debemos consultar con nuestro médico para que nos recomiende el tipo de actividad más adecuando para nosotros. Además, es fundamental empezar despacio e ir aumentando la intensidad de forma gradual, a medida que nos sentimos más fuertes y evitando aquellas actividades que pueden causarnos dolor.

Por último, nunca debemos olvidarnos de divertirnos. Para esto es recomendable que elijamos actividades que nos gusten y nos permitan pasar un rato ameno mientras hacemos ejercicio.