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¿Se puede revertir la Osteoporosis?

¿Qué podemos hacer para combatirla?


La Osteoporosis es una enfermedad que afecta la salud de los huesos. Su característica principal es la disminución de la masa ósea que conlleva una consecuente fragilidad de los huesos. Uno de sus mayores problemas es el diagnóstico tardío de la mayoría de los pacientes  que solo descubren que padecen la enfermedad cuando sufren una fractura.

Si bien es un problema real tanto para personas de ambos sexos, es cierto que se da más en mujeres y que la probabilidad de que aparezca aumenta con la edad. Esto sucede porque los huesos son tejidos vivos, en constante renovación. Por un lado, nuestro organismo crea hueso nuevo (formación ósea) y, al mismo tiempo, se encarga de la destrucción del hueso envejecido (reabsorción ósea).

Cuando se produce un desequilibrio entre ambas fases, porque disminuye la formación de hueso nuevo o porque aumenta la destrucción del hueso envejecido, nos encontramos ante un tejido debilitado, propenso a las fracturas. Si bien este desequilibrio es algo natural, existen otros factores de riesgo que sí podemos controlar: como el consumo excesivo de alcohol y tabaco, una baja ingesta de Calcio y Vitamina D o la falta de ejercicio físico.

Por eso, si queremos prevenir la aparición de la Osteoporosis, el ejercicio físico es primordial. Pero incluso si ya nos han diagnosticado esta enfermedad, es importante que sepamos que el ejercicio nos ayudará a mantener y aumentar la masa ósea que aún conservamos. El mejor tipo de actividad física en estos casos es la que implica el soporte de nuestro propio peso, como caminar, correr, bailar  o subir escaleras.

Por otro lado tenemos a los ejercicios de resistencia. Este tipo de ejercicio implica trabajar contra el peso de otro objeto y permiten fortalecer la musculatura, favoreciendo la creación de hueso. Los estudios demuestran que aumentan la densidad del hueso y contribuyen a reducir el riesgo de fractura. Podemos realizarlos en un gimnasio con máquinas específicas de peso, con gomas o cintas de diferentes resistencias o incluso con ejercicios de movilidad en el agua.

Por último, tenemos a los ejercicios de flexibilidad que nos ayudarán a prevenir lesiones. Para mejorar en este punto, lo mejor son los estiramientos y actividades como el Tai-chi o el Yoga. Recordá que cuanto antes empieces a moverte, más rápido ayudarás a tu cuerpo a mantener su masa ósea, a mejorar el equilibrio ya obtener músculos fuertes que conseguirán que evites las peligrosas caídas que te ponen en riesgo de sufrir una fractura.