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Actividades aconsejadas para ejercitarse después de una lesión

¿Qué tipo de ejercicios conviene realizar en estos casos?


Cuando estamos recuperándonos de una lesión, muchas veces no sabemos si es adecuado hacer deporte, o qué actividad puede ayudarnos en este proceso.

Antes que nada, es importante tener en cuenta que la mayoría de los dolores o lesiones son derivadas del sedentarismo, con lo que cualquier actividad física bien practicada puede ayudar a prevenirlos. A su vez, la incorrecta práctica deportiva puede derivar en lesiones y dolores musculares.

Por eso, antes de comenzar cualquier tipo de actividad, es importante hacernos un chequeo médico para que el especialista dictamine qué ejercicios son los más convenientes para nosotros. También es fundamental consultar con un experto en la actividad que hayamos elegido para que analice nuestra técnica, la carga de peso (si la hubiera) y para que corrija nuestros movimientos.

A continuación, repasamos algunas de las dolencias más comunes y las actividades que pueden ayudar en su recuperación:

Dolor de espalda

Para este tipo de malestar, uno de los deportes más recomendados es la natación. Entre sus ventajas se encuentran la ausencia de impacto y el hecho de que permite tonificar varios grupos musculares a la vez.

Otra actividad física adecuada es el método pilates, ya que fortalece la zona media del cuerpo donde se “ancla” la columna vertebral. Gracias a sus principios basados en “control, centralización, concentración, respiración y precisión”, su práctica continuada ayuda a mejorar la salud de la columna. Eso sí, para evitar efectos contrarios, es fundamental realizarla bajo el estricto control del instructor, quién puede corregirnos ante malas posturas. Como beneficio extra contribuye a fortalecer la salud de nuestros huesos.

Lesiones de rodilla

Para esta dolencia debemos buscar actividades de bajo impacto. El agua vuelve a ser el primer paso, ya que está libre de ellos. La propiocepción (o sea la conciencia acerca de nuestros movimientos), la musculación y la ganancia de fuerza son fundamentales para rehabilitar esta articulación de forma rápida y segura. Por eso la gimnasia acuática es una magnifica opción para empezar a recuperar la funcionalidad de la rodilla, además de ser refrescante ante el calor del verano. Más tarde, podemos seguir usando la bicicleta fija (con alineación y posición adecuada), para más adelante, y de manera progresiva, utilizar la elíptica, o andar rápido en la cinta.