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Consejos para relajarnos y empezar el año llenas de energía

Te contamos cómo reducir el estrés y transformarlo en energía para afrontar el año que comienza.


El estrés es una respuesta fisiológica, o psicológica, que podemos manifestar ante un estímulo ambiental. Cuando las demandas del medio son excesivas, intensas o prolongadas, y superan la capacidad de resistencia y adaptación, esa respuesta puede ser negativa y producirnos distintos tipos de malestares corporales y/o psicológicos.

El fin de cada año, suele traer aparejadas muchas responsabilidades que pueden hacernos sentir abrumadas. A nuestras obligaciones de siempre se suman el tener que definir dónde y con quién pasar las fiestas, qué cocinar, cómo planear nuestras vacaciones, y hasta qué regalarle a nuestros seres queridos. Y si bien, de a ratos, puede parecer que nos vemos superadas, existen formas fáciles de canalizar el estrés y transformarlo en energía positiva para encarar un nuevo año.

Para empezar, es conveniente determinar cuáles son las situaciones que nos generan estrés y, una vez identificadas, buscar el modo más simple de resolverlas. Para ello, podemos recurrir a familiares o amigos por ayuda y contención. Al fin y al cabo, las fiestas son un momento para disfrutar en compañía, pero también lo son las tareas que estas conllevan.

Es importante no dejar de lado nuestra vida social. Si tenés un hobby, ¡no lo abandones! Las cosas que nos hacen sonreír nos llenan de energía positiva.

También es importante descansar adecuadamente. Entre 6 y 8 horas de sueño por noche tienen un efecto reparador en nuestro organismo. Para descansar mejor, evitá los estímulos que provoquen inquietud durante esas horas: poné el celular en silencio, apagá todas las luces y procurá que no haya ruidos.

Además, es fundamental cuidar nuestra alimentación, priorizando el consumo de frutas y verduras que nos llenen de los nutrientes que nuestro cuerpo necesita. Y realizar ejercicio al menos 3 veces por semana. Se ha comprobado que, además de mantener nuestros huesos fuertes, tonificar nuestros músculos y mantenernos en forma, el ejercicio físico ayuda a liberar endorfinas, unas sustancias que brindan sensación de bienestar.

Por último, y no por eso menos importante, tomate el tiempo para respirar, ya que, aunque parezca algo obvio, a través de la respiración recuperamos mucha energía. Así que, cuando tengas un tiempito, sentate en un lugar tranquilo, cerrá los ojos y concentrate en el aire que entra por tu nariz; acompañalo hasta los pulmones y sentí cómo sale de nuevo por tu boca. Realiza este ejercicio tantas veces como lo necesites, de forma lenta, rítmica y pausada.