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Diferencias entre la osteopenia y la osteoporosis

Te contamos qué las caracteriza y cómo prevenirlas.


 

Para comprender la diferencia entre estas dos condiciones, es necesario ahondar en sus significados. Al igual que sucede con muchos otros términos, las palabras que describen las diversas condiciones de los huesos comienzan con el prefijo osteo, que deriva del vocablo griego osteon y significa nada más y nada menos que hueso. Por su parte, el sufijo penia se utiliza en el vocabulario médico para indicar la carencia o el bajo nivel de algo. Finalmente, el término osteoporosis se refiere a la presencia de poros.

Conociendo su etimología, es más fácil entender cuál es la principal diferencia entre ambas alteraciones.
La osteopenia indica una condición en la cual la densidad mineral de los huesos es menor que la normal. La densidad mineral ósea promedio de un ser humano adulto sano es de 1500kg/m3. Un número menor a este es sinónimo de osteopenia. Aunque se trata de una condición menos grave, la osteopenia ha sido reconocida por la OMS como uno de los precursores de la osteoporosis.

La osteoporosis, en cambio, se refiere a una condición en donde los huesos están internamente débiles, quebradizos y más propensos a fracturas debido a la reducción de la densidad mineral ósea, que deteriora la estructura ósea y altera el perfil del hueso en términos de tipo y cantidad.

La osteopenia y la osteoporosis son las dos alteraciones más comunes del sistema óseo. Los estudios de densidad mineral ósea revelan que, en Argentina, dos de cada cuatro mujeres mayores de 50 años sufren de osteopenia, una sufre osteoporosis y sólo una de ellas posee una densidad ósea normal.

El mayor problema con estas afecciones es que no suelen presentar síntomas, por lo que quienes se ven afectados por ellas, sólo lo notan cuando ocurre una fractura.

Para prevenirlas, es fundamental realizar cambios en nuestro estilo de vida, en especial después de los 30 años de edad, cuando la densidad ósea comienza a declinar.

Para ello, es conveniente realizar ejercicio con asiduidad, sobre todo aquel que implique la carga de peso; incorporar calcio y Vitamina D3 a nuestra dieta, y disminuir el consumo de alcohol y tabaco. De esta manera, estaremos contribuyendo a fortalecer la salud de nuestros huesos.

Referencias:
https://www.iofbonehealth.org/sites/default/files/media/PDFs/Regional%20Audits/2012-Latin_America_Audit-key_findings-ES_0_0.pdf