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Diferencias entre Osteoporosis y Osteoartritis

¿Cómo puede ayudar el ejercicio para prevenirlas?


 

Aunque tengan una similitud en su prefijo “Osteo” (que significa “hueso”), la Osteoartritis y la Osteoporosis son dos condiciones completamente diferentes.  En la Osteoporosis, los huesos se vuelven más frágiles debido a una reducción en la densidad mineral ósea. En cambio, la Osteoartritis involucra un desgaste de las articulaciones entre dos huesos.

Mucha gente confunde ambos términos debido a que ambas enfermedades comparten algunas características como, por ejemplo, que ambas son denominadas enfermedades reumáticas, o sea, que afectan al aparato locomotor (huesos, articulaciones, músculos, ligamentos). Además, los 2 padecimientos pueden involucrar dolor y limitar la movilidad, son más frecuentes en mujeres que en hombres y son comunes después de la menopausia.

Pero una de las mayores diferencias entre estas enfermedades tiene que ver con el tipo de síntomas que presentan: la Osteoartritis provoca dolor y rigidez en las articulaciones afectadas, reduciendo la movilidad corporal. La Osteoporosis, por el contrario, no suele presentar síntomas y por lo general no conlleva ningún tipo de dolor hasta que se genera una fractura. A lo largo del tiempo, puede suceder que las personas con Osteoporosis sufran una leve pérdida de altura y fracturas principalmente en cadera, columna y muñecas.

Otra de las diferencias reside en la forma de diagnosticarlas; mientras la Osteoartritis puede detectarse mediante un análisis de la historia clínica, un examen clínico y la toma de radiografías, la Osteoporosis requiere de una prueba de densidad ósea, que mide la cantidad de hueso en la columna vertebral y la cadera.

En cuanto a la forma de prevenirlas, la osteoartritis demanda que evitemos ejercer una presión constante y realizar movimientos repetitivos de las articulaciones, por eso se recomiendan ejercicios como la natación a los pacientes que la sufren. Para mantener la densidad ósea, en cambio, se deben realizar ejercicios que impliquen la carga de peso e ingerir las dosis diarias recomendadas de Calcio y Vitamina D3.

Como con cualquier otra enfermedad, lo importante es prevenir y acudir al médico ante cualquier duda. Él será quien nos pueda indicar qué tratamiento es el más adecuado para nosotros.