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Prueba de densidad ósea

Conocé de qué se trata este análisis y quiénes deben realizarlo.


La prueba de densidad mineral ósea, o DXA, ofrece una imagen instantánea de la salud de nuestros huesos. Gracias a ella se pueden identificar enfermedades como la osteoporosis, determinar el riesgo de fractura de nuestros huesos y medir cómo se está respondiendo a un tratamiento contra la osteoporosis.

El tipo de análisis de densidad mineral ósea más usado se llama DXA central y es indoloro. Se trata de un procedimiento similar a una prueba de rayos X normal y por lo general se realiza en el área de la cadera o de la columna vertebral.

También existen pruebas de densidad ósea periférica que miden la densidad ósea en el antebrazo, la muñeca, el dedo o el talón. A menudo, estas pruebas detectan anomalías en la salud de los huesos que advierten al médico de la necesidad de pruebas adicionales.

Para medir la densidad ósea, los resultados que se obtienen con el análisis DXA se comparan con los de un adulto de 30 años, en  buen estado de salud, ya que esa es la edad en la que nuestros huesos alcanzan su pico máximo de densidad.

En base a estas medidas se establece una calificación conocida como T Score. Los resultados se expresan en números negativos. Mientras más diferencia haya entre los números obtenidos mediante el examen y los de referencia, más grande es el riesgo de padecer fracturas del paciente y menor su densidad ósea. Por ejemplo: un resultado de -2.5 alerta sobre la presencia de osteoporosis. Y mientras mayor sea el número negativo, mayor gravedad reviste la enfermedad.

La información proporcionada por esta prueba puede ayudar al médico a decidir cuáles son las mejores opciones de tratamiento o de prevención. La masa ósea baja puede obedecer a muchos factores: hereditarios, el desarrollo de una masa ósea por debajo del nivel óptimo durante la juventud, o afecciones médicas o medicamentos que perjudican la salud de los huesos.

Aunque no todas las personas con baja densidad ósea desarrollan osteoporosis, sí corren mayor riesgo de contraer la enfermedad y las fracturas que surgen como consecuencia.

En estos casos, es necesario tomar medidas que contribuyan a reducir la pérdida de hueso y a prevenir la osteoporosis en el futuro. El médico puede recomendar el desarrollo de hábitos saludables, el aumento del consumo de Calcio y Vitamina D3, y del ejercicio que implique la carga de peso.

Referencias: http://www.niams.nih.gov/Health_Info/Bone/espanol/Salud_hueso/bone_mass_espanol.asp